El pasado 21 de junio llegó el verano de manera oficial, y ¡vaya si llegó!

Como ya pasó en el pasado mes de febrero, este mes de junio ha vuelto a ser el más caluroso de los registrados hasta el momento.

¿Podemos seguir negando el Cambio Climático?

Cada vez tienen menos argumentos todos aquellos que negaban el cambio climático. La semana pasada el servicio europeo Copernicus sobre el cambio climático, publicó unos datos que indicaban que la temperatura de junio 2019 ha aumentado 0,1 grados más que el récord anterior, que ostentaba junio del 2016. Y más acentuada fue esta subida en Europa, donde la media del mes de junio ha sido 2 grados superior a la temperatura normal.

Si quieres más información, puedes visitar el informe realizado por aemet aquí

Por ello, es el momento de que todos nos tomemos en serio las consecuencias que este Cambio Climático podrá traer, ya no sobre las vidas de nuestros tataranietos (como se argumentaba anteriormente), si no sobre nuestras propias vidas.

Normalmente, en casi todos los edificios de nuestro país (ya sean viviendas, oficinas o industrias) aumenta el consumo energético en estos meses más calurosos debido a la alta demanda de refrigeración que necesita un clima como el nuestro. Debemos ser conscientes de que muchas de estas olas de calor vienen provocadas por el cambio climático, así que un uso de la energía más eficiente es la mejor forma de combatirlas.

Es el momento de que la Gestión Energética se convierta en una prioridad en nuestro día a día. Está en nuestras manos reducir los consumos energéticos de nuestras instalaciones y concienciar a los demás de la necesidad de cambiar nuestros hábitos de consumo.

Porque, ¿quién no ha entrado alguna vez en alguna vivienda u oficina en la que se dan temperaturas de 20ºC cuando en el exterior los mercurios están marcando cerca de los 40? Estas diferencias tan drásticas de temperatura, además de ser perjudiciales para la salud, hacen que los consumos energéticos de los equipos se disparen. Generando en muchas ocasiones averías en los mismos ya que a veces no están dimensionados para esos saltos térmicos tan drásticos.

Quizás sea menos visible la “boina de contaminación” en verano que en invierno, ya que ésta va asociada en gran parte con los combustibles fósiles que se consumen en los meses más fríos en las calderas. Sin embargo, en verano los consumos de electricidad se disparan. Esto quiere decir que no estamos contaminando directamente la ciudad, pero estamos indirectamente generando emisiones en las centrales de producción eléctrica. Además, normalmente en verano, hay menos viento y menos disponibilidad de agua en los pantanos. Estos dos factores hacen que sea necesario generar más energía de fuentes caras y sucias para poder cubrir toda la demanda.

Reducir los consumos es clave, y más aún mientras no seamos capaces de generar y consumir una energía 100% “verde”.

Te mostramos aquí 10 medidas de ahorro que puedes aplicar en tu vida diaria para comenzar a ahorrar en estos meses más calurosos.

Frenar la radiación directa mediante toldos y persianas

Los toldos exteriores son muy eficaces contra el calor. Suponen la primera barrera contra los rayos del sol, reduciendo el calor hasta en un 90% según los tipos de toldo y su orientación. Otra de sus ventajas es la regulación a distintas horas del día, permitiendo las vistas al exterior. Pero en el caso de no disponer de toldos, podemos evitar estas radiaciones solares mediante el uso adecuado de persianas.

Apaga las fuentes de calor innecesarias

Especialmente cuando estén encendidos los sistemas de refrigeración, es importante disminuir todos los posibles focos de calor como pueden ser luces innecesarias (especialmente si no son LEDs), equipos que no se están utilizando, etc. Además del ahorro en el consumo por apagarlos, también descenderá la demanda de refrigeración necesaria.

No reducir las temperaturas del aire acondicionado por debajo de lo necesario

Con temperaturas cercanas a los 25ºC podemos conseguir temperaturas de confort. No es necesario fijar los puntos de consigna a 16 grados ya que esto hará que nuestros equipos trabajen al 100% de su capacidad durante todo el día sin llegar a alcanzar esas temperaturas, creando además ambientes desagradables con temperaturas tan bajas. Por cada grado de temperatura que aumentemos en el termostato, el ahorro energético en climatización podría ser del 7%.

Hacer un uso razonable de neveras y congeladores

Por supuesto, sin afectar a las condiciones de los productos almacenados, pero es interesante tener las temperaturas de consigna lo más elevadas posibles. Así reduciremos el número de arranques del compresor de estos equipos, aumentado su ciclo de vida y reduciendo el aporte de calor en las habitaciones donde se encuentran. También es recomendable consumir todos los productos antes de irnos de vacaciones para poder desconectarlos ya que muchas veces pueden suponer hasta el 20% del consumo de una vivienda.

Tratar de ventilar por las noches o cuando la temperatura exterior sea inferior

Bien mediante ventilación forzada o bien mediante ventilación natural. Así podremos refrescar las estancias de manera “gratuita”. Es muy importante cortar el aporte de esta ventilación y asegurarnos de que no tenemos infiltraciones del exterior cuando las temperaturas sean superiores a las que ya hemos conseguido en las zonas a ocupar.

Priorizar el uso de Ventiladores antes del Aire Acondicionado

El movimiento del aire en una habitación disminuye la sensación de calor, entre 3 y 5 gradosAdemás, su consumo eléctrico es inferior al del aire acondicionado. Para maximizar la sensación de frescor que produce lo mejor es situarlo en las zonas más frías de la estancia. En muchas ocasiones también es interesante instalar un extractor para sacar de las estancias el aire caliente de alguna zona en la que tengamos mucha acumulación de equipos que puedan ser focos de calor en lugar de tratar de enfriarlo mediante A/C.

Ventanas y vidrios adecuados

El acristalamiento de un único vidrio frente a los sistemas de doble o triple cristal o la instalación de una doble ventana reducen la transmitancia térmica a la mitad. Existen vidrios de baja emisividad, con mejores prestaciones, que permiten penetrar la luz pero reducen el paso de calor.

Instalar equipos lo más eficientes posibles

A la hora de elegir una nueva enfriadora, un nuevo equipo de aire acondicionado o un electrodoméstico, es importante seleccionar aquellos más eficientes, que tengan un mejor EER (Energy Efficiency Ratio). Muchas veces vienen categorizados en el etiquetado energético mediante A+++, A++ y A+. Normalmente en menos de 10 años se amortiza el gasto energético respecto al precio extra que tienen estos equipos.

Autoconsumo fotovoltaico

Con los cambios de normativa que se están produciendo, puede ser un buen momento para plantear una instalación de este tipo, lo que eliminará las emisiones de CO2 asociadas. Gracias a la cantidad de horas de luz que tenemos en nuestro país en verano, una instalación fotovoltaica ayudaría generar más energía especialmente en las épocas de mayor demanda de refrigeración.

Aporte de energía solar térmica

Al igual que con la instalación fotovoltaica, estas instalaciones de captación solar para la generación de agua caliente pueden hacer que no necesitemos ningún otro aporte de energía para generar el ACS necesario de nuestras instalaciones (especialmente en verano). Y si no tenemos una instalación de este tipo y contamos con termos eléctricos, recomendamos bajar la temperatura del termostato de estos equipos, para reducir sus consumos. Porque, ¿no es más agradable una ducha templada con este calor?

Ya estamos viendo las consecuencias del calentamiento global. Estas olas de calor nos están dando un aviso de que es imprescindible que actuemos para reducir los consumos y las emisiones de CO2 y eso exige un cambio de mentalidad de todos nosotros. Las buenas intenciones y las palabras no son suficientes.

Las grandes empresas están implantando Sistemas de Gestión Energética, o realizan auditorías energéticas cada 4 años para cumplir con el Real Decreto 56/2016. Pero no te olvides de aportar también tu granito de arena a frenar el cambio climático.

Todas y cada una de nuestras acciones, por pequeñas que parezcan, tienen su consecuencia en el futuro.

Todos podemos colaborar a frenar el calentamiento global.