Gestión energética ¿Nunca es buen momento?

Reconócelo. 

Tú también te lo has planteado, pero nunca te parece buen momento. Siempre hay algo más importante que hacer que deja el ahorro energético en segundo lugar.

La apertura de un nuevo centro, un pico de producción, las nuevas responsabilidades del departamento, el cambio de director de la organización…

Sabes mejor que nadie que antes o después te tienes que poner. No hace falta que te cuenten los beneficios de implantar el sistema porque los conoces.

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Aviso: Los hechos narrados en este post son completamente ficticios. Cualquier parecido con hechos reales es pura coincidencia…

 

Sabes que el consumo de energía en tu organización es grande y afecta directamente a la cuenta de resultados.

Si un mes el consumo es más alto lo achacas a que la producción ha aumentado. Si otro mes el consumo es menor, piensas que por fin estáis haciendo las cosas bien y se nota la inversión en esas luminarias LED nuevas.

Aunque en realidad no estás seguro si hay otros factores que han afectado. Pero sabes que, en todo caso, tu jefe te pedirá una justificación más seria.

Pero…¡si es que no tengo tiempo! Seguro que dentro de unos meses sí, pero por ahora no. Además, estamos a final de año y tenemos que cerrar presupuestos. ¿A quién se le ocurre pensar en implantar un sistema de gestión a final de año? Quizá en marzo, porque enero y febrero son siempre muy complicados. Principios y finales de año, cualquiera sabe que, entre las vacaciones de Navidad y el nuevo ejercicio… Nada, descartado.”
“Y pronto tendré que ponerme con el cumplimiento del Real Decreto 56/2016 (las famosas auditorías cada 4 años). Bueno, quien dice pronto dice dentro de dos años. Pero es que con tantas responsabilidades y tantas cosas que hacer, tendrá que esperar hasta entonces. La vez anterior cumplimos con una auditoría energética que dio un listado de oportunidades de ahorro bastante grande. Pero tampoco ha habido tenido tiempo de implantar más que un par de ellas.”

Sabes que si implantas un Sistema de Gestión Energética implantarías la mayoría de esas oportunidades. Además, lo coordinarías con los departamentos implicados (mantenimiento, ingeniería, diseño, operaciones…). Que sabes que os vendría bien mejorar esa comunicación, porque siempre te enteras de los nuevos proyectos a toro pasado, cuando ya poco se puede hacer para mejorar la eficiencia energética.
El caso es que por estas fechas te piden una estimación del consumo energético del próximo ejercicio y los objetivos de ahorro. Como siempre, hablas con dirección para ver cuál es lo que tienen pensado. Normalmente es entre un 1 y un 3% respecto al año anterior.

¿Qué si he cumplido el objetivo este año? Pues depende de cómo se mire…¿Hablamos de ratios, de consumo absoluto, o de qué? El caso es que aumentamos la producción un 7 %. Si miramos consumo absoluto…Espera. Acabo de decir que aumentamos producción. Nada, el consumo absoluto ha aumentado, pero “es normal”. Si miramos ratios kWh/tonelada…parece que sí, cumplimos con el 3% de ahorro…pero sabemos de sobra que ese ratio mejora automáticamente al aumentar producción. ¿Existe alguna manera de medir los ahorros adecuadamente? Aunque, de todas maneras, la dirección me pide el ratio kWh/tonelada de producción para compararse con otras plantas…así que usemos ratios y ya está. ¿Para qué cambiar?“

Sabes que hay algo ahí fuera. Has oído hablar de los análisis de regresión

“Sonaba bien, pero era complicado…no es el momento.

“¿Qué si hemos verificado los ahorros conseguidos? No. Ya sé que deberíamos. Que es de cajón que, si hemos hecho una inversión grande en una nueva tecnología, qué menos que comprobar que cumple los requisitos que nos han vendido…. Quizá lo haga cuando tenga un rato después de hacer los presupuestos.”
“De la compra de energía ya se encarga una consultora especializada o el departamento de compras, buscando gastar lo menos posible. Además, no hay presupuesto para implantar medidas de ahorro energético.”

Ya sabes que un Sistema de Gestión Energética ayudaría a mejorar el control operacional y de mantenimiento. Que no es necesario realizar grandes inversiones para ahorrar energía.

Pero de verdad que ahora no es el mejor momento. Quizá dentro de unos meses.
“A lo mejor en febrero hay una reducción de plantilla. Desde que trasladaron una línea de producción fuera, sobra personal. Así que en marzo vaticino que tendré probablemente más responsabilidades. Lo que faltaba…”
“Y en junio me toca ir a contarles a otras plantas del grupo cómo gestionamos la energía en la planta de España. Tendré que ponerme las pilas e investigar un poco sobre esas variables que afectan al consumo. Ahí no vale decir que consumimos más porque ha hecho más frío. Los ucranianos se van a reír de mi si les digo que en España hace mucho frío. Los franceses tampoco van a aceptar que les diga que tenemos una línea de producción menos y que por eso consumimos más. Ellos están al 50% de capacidad.”

Sabes que al final, la energía afecta a tu organización más de lo que te imaginabas, por no hablar de lo bien que le viene a este mundo en el que vivimos que se emitan menos toneladas de CO2.

Otros sectores están avanzando ya hacia un modelo más sostenible. Se están eliminando las bolsas de plástico de los supermercados. Las ciudades están poniendo cada vez más difícil el acceso a los coches más contaminantes. Y las empresas cada vez valoran más sus propios resultados energéticos y medioambientales. La tuya también.

Porque…espera ¿realmente me he parado a pensar lo que implica implantar un Sistema de Gestión Energética? Algunas empresas que conozco ya lo tienen y están contentos. ¿Y si hace mi vida más fácil? ¿Y si no me supone más trabajo?
Mejor aún… ¿Y si me supone menos preocupaciones?

“¿Y si por fin tengo la sensación de controlar la energía, en vez de que la energía me controle a mí?”

“¿Y si doy el paso? ¿Y si no lo dejo para mañana? ¿Y si fuera éste el momento perfecto?”

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